1 DE JUAN

1. Lo que (ho). Hablando en sentido estricto, el relativo neutro aquí no es personal, sino que se refiere al mensaje «acerca del Verbo de vida» (peri tou logou tës zöës), una frase que nos recuerda en el acto al Verbo (Logos) en Juan 1:1, 14; Apocalipsis 19:14 (un argumento incidental en favor de la identidad de paternidad de todos estos libros). Para una consideración del Logos véase Juan 1:1–18. Aquí el Logos es descrito mediante tës zöës (de vida), mientras que en Juan 1:4 es llamado hë zöë (la Vida), como aquí en el versículo 2, y como Jesús se designa a sí mismo (Jn. 11:25; 14:6), un avance sobre la frase aquí; en Apocalipsis 19:14 es designado como ho logos tou theou (la Palabra de Dios), aunque en Juan 1:1 el Logos es llanamente designado como theos (Dios). Juan emplea ho en un sentido personal colectivo en Juan 6:37, 39. Véase también pan ho en 1 Juan 5:4. Desde el principio (ep’ archës). Carente del artículo como en Juan 1:1; 6:64; 16:4. Véase la misma frase en 2:7. La referencia va más allá de la dispensación cristiana, más allá de la encarnación, al propósito eterno de Dios en Cristo (Jn. 3:16), «coevo en algún sentido con la creación» (Westcott). Lo que hemos oído (ho akëkoamen). Obsérvese la cuádruple repetición de ho (aquello que) sin conectivos (asíndeton). El tiempo perfecto (indicativo, en voz activa, de akouö) acentúa la capacidad de Juan para hablar de esta cuestión. Es el plural literario, a no ser que Juan asocie consigo a los ancianos de Éfeso (Lightfoot),1 los hombres que certificaban la autenticidad del Evangelio (Jn. 21:24). Lo que hemos visto (ho heörakamen). Otra vez perfecto en voz activa de horaö, con el mismo énfasis en la posesión de conocimiento por parte de Juan. Con nuestros ojos (tois ophthalmois hëmön). Caso instrumental, mostrando que no era una imaginación de parte de Juan, ni una ilusión óptica como los docetistas mantenían, porque Jesús había tenido un verdadero cuerpo humano. Se le podía oír y ver. Lo que hemos contemplado (ho etheasametha). Repetición con el aoristo de indicativo en voz media de theaomai (la misma forma en Jn. 1:14), «un espectáculo que irrumpió ante nuestra atónita mirada» (D. Smith). Palparon (epsëlaphësan). Primer aoristo de indicativo en voz activa de psëlaphaö, un gráfico verbo antiguo (de psaö, tocar), el mismo verbo empleado por Jesús para demostrar que Él no era un mero espíritu (Lc. 24:39). Se apela aquí a tres sentidos (al oído, a la vista, al tacto) como combinándose para mostrar la realidad de la humanidad de Cristo contra los gnósticos docetistas y la capacidad de Juan a hablar por experiencia. Pero es también «el Verbo de vida», y por ello Dios Encarnado.
2. Fue manifestada (ephaneröthë). Primer aoristo en voz pasiva de indicativo de phaneroö, dar a conocer lo que ya existe, sea invisible (B. Weiss) o visible, «intelectual o sensible» (Brooke). En Colosenses 3:4 Pablo lo emplea de la segunda venida de Cristo. El versículo 2 aquí es un importante paréntesis, una marca del estilo de Juan como en Juan 1:15. Mediante el paréntesis, Juan acumula seguridades sobre su anterior declaración acerca de la realidad de la Encarnación empleando heörakamen (como en el v. 1), con la aserción de la validez de su «testimonio» (marturoumen) y «mensaje» (apaggellomen), ambos verbos en presente de indicativo en voz activa, «anunciamos» y «testificamos» (plurales literarios),2 siendo apaggellö la pública proclamación de las grandes nuevas (Jn. 16:25). La vida … la vida eterna (tën zöën tën aiönion). Tomando zöë del versículo 1, Juan define el término mediante el adjetivo aiönios, empleado 71 veces en el Nuevo Testamento, 44 veces con zöë y 23 en el Evangelio de Juan y en las Epístolas (sólo usado así por Juan en estos libros). Aquí significa la vida divina que era y es el Logos (Jn. 1:4; 1 Jn. 1:1). La cual (hëtis). Relativo cualitativo, «la cual vida misma». Estaba con el Padre (ën pros ton patera). No tenemos aquí egeneto, sino ën, y pros con el acusativo de íntima comunión, precisamente como en Juan 1:1 ën pros ton theon (era con Dios). Luego Juan cierra el paréntesis repitiendo ephaneröthë.
3. Lo que hemos visto (ho heörakamen). Tercer uso de esta forma (vv. 1, 2, 3), esta vez reanudando después del paréntesis en el versículo 2. Y oído (kai akëkoamen). Segundo uso de esta forma (el v. 1 tiene el primero), y un tercero en el versículo 5. El énfasis mediante repetición es un rasgo totalmente juanino. Anunciamos (apaggellomen). Segundo uso de esta palabra (v. 2 para el primero), pero aparecen los términos aggelia (mensaje) y anaggellomen (anunciamos) en el versículo 5. Para que también vosotros tengáis (hina kai humeis echëte). Cláusula de propósito con hina y presente de subjuntivo de echö (podáis seguir teniendo). «También vosotros» que no habéis visto a Jesús en la carne así como aquellos como Juan que lo han visto. como kai humin (a vosotros también) justo antes. Comunión con nosotros (koinönian meth’ hëmön). Un término frecuente en esta epístola, de koinönos, partícipe (Lc. 5:10), y koinöneö, participar en (1 P. 4:13), con meta, que enfatiza la relación mutua (Hch. 2:42). Esta Epístola emplea frecuentemente echö con un sustantivo más que con un verbo. Y nuestra comunión verdaderamente (kai hë koinönia de hë hëmetera). Una cuidadosa explicación de su significado en la palabra «comunión» (participación), involucrando la comunión con el Padre y con su Hijo Jesucristo, y sólo posible en Cristo.
4. Escribimos (graphomen hëmeis). Presente plural literario3 de indicativo en voz activa de graphö, que véase en el singular en 2:12–14. Sea completo (ëi peplërömenë). Perfecto perifrástico de subjuntivo en voz pasiva de plëroö, acentuando el estado de compleción en el propósito (hina), permanecer llenos, precisamente como en Juan 16:24. Véase aoristo de subjuntivo en Juan 15:11 y perfecto de indicativo en Juan 17:13. Los MSS. difieren, como en frecuentes ocasiones, entre hëmön (nuestro) y humön (vuestro).
5. Y (kai). La comunión mutua depende del conocimiento mutuo (Westcott). Mensaje (aggelia). Un viejo término (de aggelos, mensajero), en el N.T. sólo aquí y en 3:11, y nótese ep’ autou (de Dios, como apaggellö en el v. 3) y anaggellomen, anunciar, comunicar, aquí como en Juan 4:25, Dios es luz (ho theos phös estin). Precisamente así el Logos es luz (Jn. 1:4–9), y esto es lo que Jesús afirmó ser (Jn. 8:12). Juan repite esto mismo luego en forma negativa, como lo hace con frecuencia (Jn. 1:3).
6. Si decimos (ean eipömen). Condición de la tercera clase con ean y segundo aoristo (ingresivo, comenzamos a decir) de subjuntivo en voz activa. La afirmación de la comunión con Dios (véase v. 3) involucra caminar en la luz con Dios (v. 5) y no en tinieblas (skotos aquí, pero skotia en Juan 1:5). Véase 2:11 también para en tëi skotiäi peripateö. Mentimos (pseudometha). Presente de indicativo en voz media, un griego y castellano llanos, como el lenguaje usado acerca del diablo en Juan 8:44. Véase Juan 3:21 para «hacer la verdad», como Nehemías 9:33.
7. Si andamos (ean peripatömen). Condición de la tercera clase también con ean y presente de subjuntivo en voz activa (persistimos en andar en la luz con Dios). Como Él (hös autos). Como Dios es luz (v. 5) y mora en luz inaccesible (1 Ti. 6:16). Unos con otros (met’ allëlön). Como ya se ha expuesto en el versículo 3. Pero no podemos tener comunión uno con otro a no ser que la tengamos con Dios en Cristo, y para ello tenemos que andar en la luz con Dios. Y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado (kai to haima Iësou tou huiou autou katharizei hëmäs apo päsës hamartias). Esta cláusula con kai en verdadero estilo juanino va coordinada con la anterior. Andar en la luz con Dios posibilita la comunión unos con otros, y es asimismo hecho posible por la sangre de Jesús (una verdadera sangre, y no una mera sombra, la sangre expiatoria del inmaculado Hijo de Dios por nuestros pecados). Juan no se avergüenza de emplear esta palabra. No es un mero «ejemplo» de Jesús que «nos limpia» de pecado. La sangre limpia la conciencia y la vida, y nada más puede hacerlo (He. 9:13s.; Tit. 2:14). Véase en el versículo 9 tanto el perdón como la purificación. Cf. 1 Juan 3:3.
8. Si decimos (ean eipömen). Véase versículo 6. No hemos pecado (hamartian ouk echomen). «No tenemos pecado.» Para esta frase véase Juan 9:41; 15:22, 24. Esto es, no tenemos culpa personal, no tenemos en nosotros el principio del pecado. Esto era lo que mantenían algunos de los gnósticos, por cuanto creían que toda la materia era mala pero que el alma no quedaba contaminada por la carne, un vano engaño en el que caen los seguidores de la llamada «Ciencia Cristiana» en la actualidad. Nos engañamos a nosotros mismos (heautous planömen). Presente de indicativo en voz activa de planaö, conducir al error. No engañamos a otros que nos conozcan. Otra vez una declaración negativa de la misma idea: «la verdad no está en nosotros».
9. Si confesamos (ean homologömen). Otra vez condición de la tercera clase con ean y presente de subjuntivo en voz activa de homologeö, «si persistimos en confesar». La confesión de pecado a Dios y unos a otros (Stg. 5:16) es apremiada en el N.T. desde Juan el Bautista (Mr. 1:5) en adelante. Fiel (pistos). Jesús hizo de la confesión del pecado una condición necesaria para el perdón. Es la promesa de Dios, y Él es «justo» (dikaios). Para perdonar (hina aphëi). Cláusula subfinal con hina y segundo aoristo de subjuntivo en voz activa de aphiëmi. Y limpiarnos (kai hagiasëi). Así otra vez con hina y el primer aoristo de subjuntivo en voz activa de katharizö (v. 7).
10. Si decimos (ean eipömen). Igual que en los versículo 6, 8. No hemos pecado (ouch halartëkamen). Perfecto de indicativo en voz activa de hamartanö. Ésta es una negación de actos específicos de pecado, mientras que en el versículo 8 tenemos la negación del principio del pecado. David Smith observa que la pretensión de perfeccionismo personal tiene dos causas; la primera el apagamiento de la conciencia haciendo a Dios mentiroso (pseustën, la palabra usada por Jesús en Juan 8:44 acerca del diablo), y la otra, ignorancia de la palabra de Dios, que no está en nosotros, pues de otra manera no haríamos tal declaración.
1. Hijitos míos (teknia mou). Un tono de ternura con este diminutivo de teknon (niño), que reaparece en 2:12 y 3:18, mientras que en 2:14 se emplea paidia. Juan es ahora un anciano, y considera a sus lectores como sus niñitos. Esta actitud se ilustra en la historia de su visita al bandolero para ganarlo para Cristo. Para que no pequéis (hina më hamartëte). Cláusula de propósito (negativa) con hina më y el segundo aoristo (ingresivo, cometer pecado) de subjuntivo en voz activa de hamartanö, pecar. Juan no muestra paciencia alguna con los perfeccionistas profesionales (1:8–10), pero aún menos con los libertinos, como algunos de los gnósticos que se lanzaban a todo tipo de excesos con toda desvergüenza. Si alguno peca (ean tis hamartëi). Condición de la tercera clase con ean y otra vez segundo aoristo (ingresivo) de subjuntivo en voz activa, «si alguno comete pecado». Tenemos (echomen). Presente de indicativo en voz activa de echö en la apódosis, una realidad presente como echomen en 2 Corintios 5:1. Abogado (paraklëton). Véase Juan 14:16, 26; 15:26; 16:7 para esta palabra, que no se encuentra en ningún otro lugar del N.T. El Espíritu Santo es el Abogado de Dios sobre la tierra ante los hombres, mientras que Cristo es el Abogado del hombre para con el Padre (esta misma idea, pero sin el término, la tenemos en Ro. 8:31–39; He. 7:25). Como dikaios (justo), Jesús está calificado para defender nuestra causa y para entrar en la presencia del Padre (He. 2:18).
2. Y Él (kai autos). Él mismo en su propia persona, a la vez sacerdote y sacrificio (He. 9:14). La propiciación (hilasmos). Un sustantivo tardío, de hilaskomai (Lc. 18:13; He. 2:17), en la LXX, Filón, Plutarco; en el N.T. sólo aquí y en 4:10. Cristo mismo es el medio de propiciación por (peri, acerca de) nuestros pecados. Véase hilastërion en Romanos 3:25. Por … el mundo entero (V.M.) (peri holou tou kosmou). Es posible suplir aquí la elipsis de tön hamartiön (los pecados de) tal como lo tenemos en la misma V.M. y en las diversas revisiones de Reina-Valera (los de, haciendo referencia a «pecados»), como aparece en Hebreos 7:27, pero es más sencillo simplemente contemplar «todo el mundo» como una masa de pecado (5:19). En todo caso, la propiciación obrada por Cristo provee para la salvación para todos (He. 2:9), si tan sólo aceptaran reconciliarse con Dios (2 Co. 5:19–21).
3. En esto (en toutöi). Véase esta frase también en 2:5; 3:16, 19, 24; 4:2, 13; 5:2. Esto se explica con la cláusula ean, «si guardamos sus mandamientos» (ean tërömen, condición de la tercera clase, ean con el presente de subjuntivo en voz activa, «si persistimos en guardar»), estando la cláusula misma en aposición con toutöi (caso locativo). Sabemos que hemos llegado a conocerle (ginoskomen hoti egnökamen auton). «Sabemos que hemos llegado a conocerle y que seguimos conociéndolo»; egnökamen es el perfecto de indicativo en voz activa de ginöskö. Los gnósticos se jactaban de su conocimiento superior de Cristo, y Juan desafía aquí la jactancia de ellos apelando al conocimiento experimental de Cristo, que se manifiesta en guardar sus (autou, de Cristo) mandamientos, una frase verdaderamente juanina (12 veces en el Evangelio, 6 en esta Epístola, 6 en Apocalipsis).
4. Yo he llegado a conocerle (egnöka autou). Perfecto de indicativo en voz activa con el recitativo hoti, como si se tratara de dos puntos. Ésta es una de las piadosas pretensiones, una barata bravata de parte de los gnósticos, que aparecían así en las reuniones con estas hinchadas jactancias. Juan hace estallar estas vanas pomposidades con la acerada adición de «y no guarda» (ho më tërön, participio presente activo lineal). «El que persiste en decir: «He llegado a conocerle», y no persiste en guardar sus mandamientos, es un mentiroso» (pseustës, justo como Satanás, Jn. 8:44 y como 1 Jn. 1:8, 10), seguido de la declaración negativa como en 1:8 y 10. En manos de Juan, esto tiene el efecto del restallido de un látigo.
5. Pero el que guarda (hos d’ an tërëi). Cláusula relativa indefinida con el modal an y el presente de subjuntivo en voz activa, «todo el que persiste en guardar». Verdaderamente (alëthös). Este premio está abierto a todos, no limitado a unos pocos intelectuales gnósticos iniciados de una manera especial. El amor de Dios se ha perfeccionado (hë agapë tou theou teteleiötai). Perfecto de indicativo en voz pasiva de teleioö, se levanta completo. Probablemente el genitivo objetivo, nuestro amor para con Dios, que se cumple en una obediencia absoluta (Brooke). En esto (en toutöi). Esto es, mediante un continuo guardar los mandamientos de Cristo, no con estridentes profesiones de fe y una vida desmadejada.
6. Debe también él mismo andar (V.M.) (kai autos peripatein). Presente de infinitivo en voz activa después de opheilei (debiera). «Él mismo también persistir en andar», una conducta continua, no un esfuerzo espasmódico. Como Él anduvo (kathös ekeinos periepatësen). Aoristo constativo de indicativo en voz activa, recapitulando la vida de Cristo sobre la tierra, con el uso enfático del demostrativo ekeinos con referencia a Cristo, como en 3:3, 5, 7, 16; 4:17 y Juan 7:11; 9:12, 28; 19:21.
7. Amados (V.M.) (agapëtoi). Primer ejemplo de esta predilecta forma de dirigirse a los lectores en estas Epístolas (3:2, 21; 4:1, 7; 3 Jn. 1, 2, 5, 11). Reina-Valera sigue la lectura adelphoi, en el Textus Receptus. No … un mandamiento nuevo (ouk entolën kainën). No novedoso, o nuevo en cuanto a su clase (kainën en distinción a neos, que es nuevo en el tiempo, reciente, para la cual distinción véase Lc. 5:33–38). Sino el mandamiento antiguo (all’ entolën palaian). Antiguo, en oposición a ambos kainos y neos. La ley mosaica enseñaba el amor al prójimo, y Cristo enseñó el amor incluso a los enemigos. Que teníais (hën eichete). Imperfecto en voz activa, retrotrayéndose al comienzo de sus vidas cristianas (ep’ archës). Ellos lo habían oído de manera expresa del mismo Jesús (Jn. 13:34), que, no obstante, lo llama «un nuevo mandamiento».
8. Sin embargo … un mandamiento nuevo (palin entolën kainën). Paradójico, pero cierto. Viejo en cuanto a su enseñanza (tan viejo como la historia de Caín y Abel, 3:11s.), pero nuevo en cuanto a su práctica. Para este uso de palin para un nuevo giro, véase Juan 16:28. Andar como Cristo anduvo es poner en práctica el viejo mandamiento, y hacerlo así nuevo (renovarlo, hacerlo siempre novedoso), así como el amor es tan antiguo como el hombre, y lozano en cada nueva experiencia del mismo. Verdadero en Él y en vosotros (alëthes en autöi kai en humin). Esta novedad se muestra supremamente en Cristo y en los discípulos cuando ellos andan como Él anduvo (v. 6). Porque (hoti). Explicación de la paradoja. Van pasando (paragetai). Presente de indicativo en voz media de paragö, un viejo verbo, conducir de pasada, pasar por el lado (intransitivo), como en Mateo 20:30. La noche pasa, aunque sea lentamente. Véase este verbo en el versículo 17, del mundo pasando por el lado como una procesión. Verdadera (alëthinon). Genuina, fiable, no un fuego fatuo. Ya alumbra (ëdë phainei). Presente lineal activo, «está ya alumbrando» y por ello mismo la oscuridad se está desvaneciendo. El alba está aquí. ¿Está Juan pensando en la segunda venida de Cristo, o en la victoria de la verdad sobre el error, de la luz sobre las tinieblas (cf. Jn. 1:5–9), la lenta pero cierta victoria de Cristo sobre Satanás, como se ve en el Apocalipsis? Véase 1:5.
9. Y aborrece a su hermano (kai ton adelphon autou misön). Un acusado contraste entre el amor acabado de describir, y el odio. La única manera de andar en la luz (1:7) es tener comunión con Dios, que es luz (1:3, 5). Así que la pretensión de estar en la luz queda refutada al odiar a un hermano. Todavía (heös arti). Hasta este momento. A pesar de la luz en aumento y de su propia jactancia, sigue en las tinieblas.
10. Permanece (menei). Presente de indicativo en voz activa, sigue en la luz, y no estorba la luz odiando a su hermano. Tropiezo (skandalon). Véase en Mateo 13:41; 16:23 para esta interesante palabra. Se trata de una piedra de tropiezo o de una trampa bien al paso de otros (su sentido usual), como en Mateo 18:7, o en el propio camino, como es cierto con proskoptö en Juan 11:9 y en el versículo 11 aquí. Pero, como Westcott arguye, Juan puede muy bien tener aquí el sentido usual, y el otro en el versículo 11.
11. Cegado (etuphlösen). Primer aoristo de indicativo en voz activa de tuphloö, el mismo verbo y forma que se encuentran en 2 Corintios 4:4 del dios de esta edad para impedir que los hombres contemplen la iluminación del evangelio de la gloria de Cristo, que es la imagen de Dios. La primera parte de este versículo repite el versículo 9, pero añade este vívido toque del poder cegador de las tinieblas. En la Cueva Mamut de Kentucky, los peces en el río Echo tienen órbitas para los ojos, pero carecen de ellos.
12. Escribo (graphö). Presente de indicativo en voz activa, repetido tres veces, refiriéndose a esta Epístola. Para el «nombre», véase 3:23 y 3 Juan 7. Eran leales al nombre de Cristo (Mt. 10:22). Han sido perdonados (apheöntai). Perfecto pasivo de indicativo dórico de aphiëmi (visto también en Lc. 5:20, 23) en lugar del usual apheintai. Teknia (niñitos) incluye probablemente a todos, como en el v. 1.
13. Padres (pateres). Aquellos creyentes maduros con una experiencia larga y rica (egnökate, habéis venido a conocer y seguís conociendo). Al que es desde el principio (ton ep’ archës). Véase 1:1 como explicativo de esta tersa descripción del Verbo de vida (cf. Jn. 1:1–18). Jóvenes (neaniskoi). El elemento más joven en contraste a los padres, llenos de vigor, conflicto y victoria. Habéis vencido al maligno (nenikëkate ton ponëron). Perfecto de indicativo en voz activa de nikaö, una victoria permanente tras un conflicto. El artículo masculino ton muestra que el príncipe de las tinieblas es el que resulta derrotado en esta lucha, el diablo, lo que está claro en 3:8, 10 (Jn. 8:44; 13:2).
14. He escrito (egrapsa). Repetido tres veces. Aoristo epistolar refiriéndose a esta Epístola, no a otra anterior. Law (Tests of Life, pág. 309) sugiere que Juan fue interrumpido al terminar el versículo 13, y que reanuda aquí, en el 14, con una referencia a lo que ya había escrito en el versículo 13. Pero ésta es una sutileza innecesaria. Entra muy dentro del estilo de Juan repetirse con ligeras variaciones. Al Padre (ton patera). Al Padre celestial, como todos los hijos de Dios debieran venir en conocerle. Repite del versículo 13 lo que había dicho a los «padres». A los jóvenes les añade ischuroi (fuertes), y que la palabra de Dios permanece en ellos. Esto es lo que les hace poderosos (ischuroi) y capaces de lograr la victoria sobre el maligno.
15. No améis al mundo (më agapäte ton kosmon). Prohibición con më y el presente de imperativo en voz activa de agapaö, bien dejad de hacerlo, o no tengáis el hábito de hacerlo. Este uso de kosmos es usual en el Evangelio de Juan (1:10; 17:14ss.) y aparece también en 1 Juan 5:19. El Imperio Romano era el epítome de ello. Véase también en Santiago 4:4. Hoy en día es algo que confronta a cada creyente. Si alguno ama (ean tis agapäi). Condición de tercera clase con ean y presente de subjuntivo en voz activa de agapaö (la misma forma que el indicativo), «si alguno persiste en amar al mundo». El amor del Padre (hë agapë tou patros). Genitivo objetivo, esta frase sólo aquí en el N.T., con la que compárese el «amor de Dios» en 2:5. En antítesis al amor al mundo.
16. Todo lo que (pän to). Uso colectivo del singular neutro como en 5:4, como pän ho en Juan 6:37, 39. Se dan tres ejemplos en nominativo, no necesariamente cubriendo todos los pecados, en aposición con pän to. «Los deseos de la carne» (he epithumia tës sarkos, genitivo subjetivo, la concupiscencia sentida por la carne) se puede ilustrar mediante Marcos 4:19 y Gálatas 5:17. Así el genitivo con hë epithumia tön ophthalmön (la codicia de los ojos) es subjetivo, desear con los ojos como órgano, denunciado por el Señor Jesús en Mateo 5:28. El uso de películas cinematográficas hoy día para lograr beneficio mediante exhibiciones llenas de concupiscencia es un ejemplo que viene a la mente. Para alazoneia véase Santiago 4:16, el único otro ejemplo en el N.T. Alazön (un jactancioso) aparece en Romanos 1:30; 2 Timoteo 3:2. Bios (vida) es como en 3:17 el aspecto externo (Lc. 8:14), no el principio interior (zöë). David Smith cree que, como en el caso de Eva (Gn. 3:1–6) y de las tentaciones de Cristo (Mt. 4:1–11), estas tres categorías incluyen todos los pecados posibles. Pero estos son «del mundo» (ek tou kosmou) en su origen, en sentido alguno «del Padre» (ek tou patros). El problema para el creyente es siempre cómo estar en el mundo sin ser de él (Jn. 17:11, 14ss.).
17. Pasa (paragetai). «Está pasando de largo» (acción lineal, presente de indicativo en voz media), como en el versículo 8. Hay consuelo en esta perspectiva de lo transitorio del conflicto con el mundo. Incluso la concupiscencia que pertenece al mundo pasa y se desvanece. El que persiste en hacer (poiön, participio presente en voz activa de poieö) la voluntad de Dios «permanece para siempre» (menei eis ton aiöna) «a través del fluir de las cosas transitorias» (D. Smith).
18. Es ya el último tiempo (eschatë höra estin). «Es ya la hora postrera» (cf. V.M.). Esta frase sólo aparece aquí en el N.T., aunque Juan usa frecuentemente höra para denotar una crisis (Jn. 2:4; 4:21, 23; 5:25, 28, etc.). Carece del artículo aquí, y señala el carácter de la «hora». Juan tiene 7 veces en su Evangelio la expresión «el día postrero». Desde luego, en el versículo 28 Juan pone en claro que la parousia podría tener lugar en el tiempo de los que entonces vivían, pero no implica que sería necesariamente así. Que era su esperanza está más allá de toda duda. Es la esperanza propia de la iglesia en cada momento de su historia. Somos dejados en la duda acerca del sentido que tiene esta «hora postrera», de si cubre un período, una serie, o de si es el clímax final de todo lo que está avecinándose. Tal como oísteis (kathös ëkousate). Primer aoristo de indicativo en voz activa de akouö. El anticristo viene (antichristos erchetai). «Está viniendo.» Presente futurista o profético de indicativo en voz media retenido en aserción indirecta. Así lo enseñó Jesús (Mr. 13:6, 22; Mt. 24:5, 15, 24) y así enseñó Pablo (Hch. 20:30; 2 Ts. 2:3). Estos falsos Cristos (Mt. 24:24; Mr. 13:22) son necesariamente anticristos, porque de verdadero sólo puede haber uno. Anti puede significar sustitución u oposición, pero ambas ideas son idénticas en la palabra antichristos (en el N.T. sólo aquí, 2:22; 4:3; 2 Jn. 7). Westcott observa con atino que el uso que hace Juan de esta palabra va determinado por la concepción cristiana, no por la literatura apocalíptica judía. Han surgido (gegonasin). Segundo perfecto de indicativo en voz activa de ginomai. Muchos anticristos (antichristoi polloi). No solamente uno, sino que los exponentes de la enseñanza gnóstica son realmente anticristos, así como algunos modernos engañadores merecen este título. Por esto (hothen). Por el hecho de que estos muchos anticristos han venido.
19. De nosotros (ex hëmön)-de nosotros (ex hëmon). El mismo giro, ex y el caso ablativo (hëmön), pero en sentidos diferentes para corresponderse con exëlthan (salieron de nuestra membresía) y ouk ësan (no eran de nosotros en espíritu y vida). Para ex en el sentido de origen, véase Juan 17:15, y para ex en el sentido de semejanza, Juan 17:14. Porque si hubiesen sido de nosotros (ei gar ex hëmön ësan). Condición de la segunda clase con ei y tiempo imperfecto (no aoristo para eimi). Hubieran permanecido (memenëkeisan an). Pretérito perfecto de menö, permanecer, sin argumento, con an en apódosis de condición de segunda clase. Con nosotros (meth’ hëmön). En comunión, para lo cual véase meta en 1:3. Habían perdido la comunión interior, y entonces aparentemente rompieron la exterior. Pero salieron (all’). Elipsis del verbo exëlthan anterior, un hábito común (el de hacer elipsis) en el Evangelio de Juan (1:8; 9:3; 13:18; 15:25). Para que se manifestase (hina phaneröthösin). Cláusula de propósito con hina y el primer aoristo de subjuntivo en voz pasiva de phaneroö, para el cual verbo ver Juan 21:1; Colosenses 3:4. Véase 2 Corintios 3:3 para la construcción personal con hoti como aquí. No todos son (ouk eisin pantes). No sólo algunos, sino todos, como en 2:21; 3:5. Estos anticristos quedan así expuestos en su verdadera naturaleza.
20. Unción (chrisma). Vieja palabra para resultado (mat) y para el material, de chriö, ungir, quizá sugerida por el uso de antichristoi en el versículo 18. Los cristianos son «ungidos», christoi, en este sentido, con el que compárese Salmo 105:15: «No toquéis, dijo, a mis ungidos» (më hapsësthe tön christön mou). Estos anticristos se presentaban como los iguales o incluso superiores al mismo Cristo. Pero los seguidores de Cristo tienen «el aceite de la unción» (to elaion tou chrismatos, Éx. 29:7), el Espíritu Santo. Esta palabra sólo aparece en el N.T. aquí y en el v. 27. Posteriormente, este término fue aplicado al bautismo después que comenzara a enseñarse la remisión bautismal (Tertuliano, etc.). Del Santo (apo tou hagiou). Ellos reciben esta unción del Espíritu Santo de parte del Ungido, Jesucristo (el Santo). Cf. Juan 6:69; Hechos 3:14. Y sabéis todas las cosas (kai oidate panta). Pero los mejores MSS. leen pantes en lugar de panta: «Todos lo conocéis». Esta unción está abierta a todos los cristianos, no sólo a unos pocos iniciados.
21. No … he escrito (ouk egrapsa). No se trata de un aoristo epistolar (2:14), sino que es una referencia a lo que acaba de decir. Y porque ninguna mentira procede de la verdad (kai hoti pän pseudos ek tës alëtheias ouk estin). No hay seguridad acerca de si hoti es aquí causal (debido a que) o declarativo (que). Cualquiera de estos significados tiene buen sentido en este contexto. Obsérvese el uso idiomático de ek y pän-ouk = ouden (no) como en el versículo 19.
22. El mentiroso (ho pseustës). El mentiroso (con el artículo) par excellence. Pregunta retórica para agudizar el argumento ya hecho acerca de mentir en 1:6, 10; 2:4, 21. Véase 5:5 para una pregunta retórica similar. Pero (ei më). Excepto, si no. El que niega que Jesús es el Cristo (ho arnoumenos hoti Iësous ouk estin ho Christos). Un común modismo griego, que ouk aparezca después de arneomai como el redundante më en Lucas 20:27 y Hebreos 12:19. La Vetus Latina retiene non aquí, como en inglés antiguo (Shakespeare, Comedia de las Equivocaciones, IV. ii. 7: «He denied you had in him no right» [esto es, «Él negó que tuvieras sobre él ningún derecho». Obsérvese que la convención lleva a que en castellano esta frase signifique que «Él nego que tuvieras sobre él derecho alguno» cuando, en lógica aristotélica, si se niega tener «ningún derecho», al ser una negación doble, se afirma lo contrario, esto es, que se tiene «algún derecho». Una situación parecida aparece en castellano con las usuales dobles negaciones como «no vi nada», que debería significar «vi algo», pero que la convención lleva a que signifique «nada vi», etc. (Nota del Traductor)]. Los gnósticos cerintios (los seguidores de Cerinto) negaban la identidad de Jesús y Cristo (que ellos mantenían que era un æon), como sucede con la moderna controversia del Jesús «histórico». Éste es el anticristo (houtos estin ho antichristos). El acabado de mencionar, el mismo Cerinto en particular. El que niega al Padre y al Hijo (ho arnoumenos ton patera kai ton huion). Ésta es la inevitable lógica de tal rechazamiento del Hijo de Dios. El mismo Jesús había dicho lo mismo (Jn. 5:23s.).
23. Tampoco tiene al Padre (oude ton patera echei). «Ni siquiera tiene al Padre» o Dios (2 Jn. 9). El que confiesa al Hijo (ho homologön ton huion). Debido a que el Hijo revela al Padre (Jn. 1:18; 14:9). Nuestra única entrada al Padre es mediante el Hijo (Jn. 14:6). La confesión de Cristo delante de los hombres es un prerrequisito para la confesión por parte de Cristo delante del Padre (Mt. 10:32 = Lc. 12:8).
24. En cuanto a vosotros (humeis). Posición proléptica enfática delante del relativo ho y sujeto de ëkousate, un giro familiar en Juan 8:45; 10:29, etc. Aquí para contraste enfático con los anticristos. Véase 1:1 para ap’ archës (desde el principio). Permanezca en vosotros (en humin menetö). Presente de imperativo en voz activa de menö, permanecer. No os dejéis arrastrar por las nuevas reformulaciones de la enseñanza gnóstica.
25. Y ésta es la promesa (kai hautë estin hë epaggelia). Véase 1:5 para el mismo giro idiomático con aggelia (mensaje). Éste es el único ejemplo de epaggelia en los escritos juaninos. Aquí la «promesa» es explicada como siendo «la vida eterna» (1:2). En Hechos 1:4 se utiliza la palabra de la venida del Espíritu Santo. Él nos hizo (autos epëggeilato). «Que Él mismo prometió.» Primer aoristo de indicativo en voz media de epaggellö. Autos (Él) es Cristo, como en 3:3 con ekeinos.
26. Sobre los que os engañan (peri tön planöntön humas). «Con respecto a los que están tratando de induciros a error» (uso conativo del participio presente articular en voz activa de planaö. Véase 1:8 para este verbo. Juan está haciendo su parte para rescatar a las ovejas de los lobos, como también lo hizo Pablo (Hch. 20:29).
27. Y en cuanto a vosotros (kai humeis). Otra vez una prolepsis como en el versículo 24. Que recibisteis de Él (ho elabete ep’ autou). Segundo aoristo de indicativo en voz activa de lambanö, una experiencia definida, esta unción (chrisma), del mismo Cristo como en el versículo 20. Este Paracleto fue prometido por Cristo (Jn. 14:26; 16:13ss.) y vino en el gran Pentecostés, como ellos sabían, y en la experiencia de todos los que se rinden al Espíritu Santo. De que nadie os enseñe (hina tis didaskëi humas). Uso subfinal de hina y el presente de subjuntivo en voz activa de didaskö, «que nadie persista en enseñaros». Os enseña (didaskei humas). Presente de indicativo en voz activa. El Espíritu Santo iba a traer todas las cosas a su recuerdo (Jn. 14:26) y a dar testimonio acerca de Cristo (Jn. 15:26; 16:12–15). Pero necesitaban que se les recordase lo que ya sabían que era «verdadero» (alëthes) y que «no es mentira» (ouk estin pseudos), según el hábito juanino de expresar lo mismo por afirmación y por negación (1:5). Por lo tanto los exhorta así: «permaneced en Él» (menete en autöi, activo imperativo, aunque la misma forma que el indicativo). Precisamente de esta manera había apremiado Jesús a los discípulos a que permanecieran en Él (Jn. 15:4–5s.).
28. Y ahora (kai nun). Juan repite tiernamente la exhortación: «Permaneced en Él». Cuando se manifieste (ean phaneröthëi). Condición de la tercera clase con ean y primer aoristo de subjuntivo en voz pasiva como en el versículo 19 y Colosenses 3:3. Una clara referencia a la segunda venida de Cristo, que puede tener lugar en cualquier momento. Para que … tengamos confianza (hina schömen parrësian). Cláusula de propósito con hina y el segundo aoristo ingresivo de subjuntivo en voz activa de echö, «para que podamos obtener confianza». Y … no seamos avergonzados (kai më aischunthömen). Asimismo una negación de propósito (según el estilo de Juan) con më y el primer aoristo de subjuntivo en voz pasiva de aischunö, avergonzar. Delante de Él (V.M.) (ap’ autou). «De delante de Él», como si retrocediendo de delante de Cristo en sorpresa llena de sentimientos de culpa. Véase 2 Tesalonicenses 1:9 para este uso de apo (de la presencia del Señor).
29. Si sabéis (ean eidëte). Condición de la tercera clase otra vez con ean y segundo perfecto de subjuntivo en voz activa de oida. Si conocemos por conocimiento intuitivo o absoluto que Cristo (debido al v. 28) es justo, entonces «sabéis» o «sabed vosotros» (siendo ginöskete bien indicativo, bien imperativo) por conocimiento experimental (esto es lo que ginöskö significa en contraste con oida). Es nacido (gegennëtai). Perfecto en voz pasiva de indicativo de gennaö, es engendrado, el segundo nacimiento (regeneración) de Juan 3:3–8. De Él (ex autou). Claramente «de Dios» en el versículo 9 y así aparentemente aquí a pesar de que dikaios se refiere a Cristo. Hacer justicia es prueba del nuevo nacimiento.
1. Qué amor tan sublime (potapën agapën). (V.M.: «Qué manera de amor»). Interrogativo cualitativo como en 2 Pedro 3:11; Mateo 8:27. Sólo aquí en los escritos de Juan. Originalmente de qué país o raza. Ha dado (dedöken). Perfecto de indicativo en voz activa de didömi, estado de finalización, «la dotación al recibidor» (Vincent). Para que seamos llamados (hina klëthömen). Uso subfinal de hina con el primer aoristo de subjuntivo en voz pasiva de kaleö, llamar o nombrar, como en Mateo 2:23. Hijos (tekna). Como en Juan 1:12 y con alusión a gegennëtai en 2:29 en un esfuerzo «por restaurar el decreciente entusiasmo de sus lectores, y para volverlos a llamar a su primer amor» (Brooke). Y así en efecto lo somos (V.M.) (kai esmen). «Y lo somos.» Una reflexión parentética característica de Juan (kai nun estin en Jn. 5:25, y kai ouk eisin en Ap. 2:2; 3:9) omitida en el Textus Receptus (y por Reina-Valera, que sigue este texto), aunque se encuentra en los MSS. antiguos. Porque no le conoció a Él (hoti ouk egnö auton). Segundo aoristo de indicativo en voz activa de ginöskö, precisamente el argumento en Juan 15:18s.
2. Ahora (nun). Sin esperar a la parousia o segunda venida. Tenemos una dignidad y deber presentes, aunque hay una mayor gloria por venir. Aún no se ha manifestado (oupö ephaneröthë). Primer aoristo de indicativo en voz pasiva de phaneroö. Para el aoristo de indicativo con oupö con una perspectiva futura, Brooke señala Marcos 11:2; 1 Corintios 8:2; Hebreos 12:4; Apocalipsis 17:10, 12. Lo que hemos de ser (ti esometha). No tines (quien), sino ti (lo que) predicado nominativo neutro singular. «Este lo que sugiere algo inefable, contenido en la semejanza de Dios» (Bengel). Cuando Él se manifieste (ean phaneröthëi). Como en 2:28, que véase. El sujeto puede ser Cristo, como en el versículo 9, o la manifestación futura acabada de mencionar. Cualquiera de ambas cosas tiene sentido en este contexto. Semejantes a Él (homoioi autöi). Autöi es instrumental asociativo siguiendo a homoioi. Éste es nuestro destino y gloria (Ro. 8:29), ser como Jesús que es como Dios (2 Co. 4:6). Le veremos tal como Él es (opsometha auton kathös estin). Futuro de indicativo en voz media de horaö. El poder transformador de esta visión de Cristo (1 Co. 13:12) es la consumación del glorioso proceso comenzado en el nuevo nacimiento (2 Co. 3:18).
3. Puesta en Él (ep’ autöi). Reposando sobre (epi) con el locativo más bien que eis, mirando a, Hechos 24:15. Esto es sobre Cristo (Brooke), sobre Dios (D. Smith), sobre Dios en Cristo (Westcott). Se purifica a sí mismo (hagnizei heauton). Presente de indicativo en voz activa de hagnizö, un viejo verbo, derivado de hagnos (puro de contaminación), empleado de purificaciones ceremoniales (Jn. 11:55; Hch. 21:24, 26 como en Éx. 19:10), y después de una purificación de carácter personal, interna, del corazón (Stg. 4:8), del alma (1 P. 1:22), del yo (aquí). Cf. Filipenses 2:12s., la obra tanto de Dios como del hombre. Como Él es puro (kathös ekeinos hagnos estin). Como en 2:6 y 3:9 ekeinos (enfático demostrativo) se refiere a Cristo. Cristo puede ser designado hagnos «en virtud de la perfección de su humanidad» (Westcott). Nuestro destino es ser amoldados a la imagen de Cristo, el Hijo (Ro. 8:29).
4. El pecado es infracción de la ley (hë hamartia estin hë anomia). Es lamentable que en las versiones en castellano de Reina-Valera, V.M. y BAS se haya perpetuado esta traducción errónea. Anomia no es simplemente «infracción de la ley», esto es, de una ley reconocida, sino el mismo rechazo de toda ley, la expresión de la propia voluntad en total rebeldía contra toda otra, alegalidad, el mismo vivir a espaldas de la voluntad de Dios, expresada o no. En inglés queda muy bien traducido con el término lawlesness, un término de difícil traducción al castellano. El artículo, tanto con el sujeto como con el predicado, hace a ambos conceptos coextensivos y por ello mismo intercambiables. Hacer pecado es lo inverso a hacer lo recto (2:29). El participio presente en voz activa (poiön) significa el hábito de practicar el pecado.
5. Él (ekeinos). Como en el versículo 3 y Juan 1:18. Se manifestó (ephaneröthë). La misma forma que en el versículo 2, pero aquí de la Encarnación, como en Juan 21:1, no de la segunda venida (1 Jn. 2:28). Para quitar los pecados (V.M.) (hina tas hamartias aréi). Texto en el que la Reina-Valera sigue el Textus Receptus, que incluye hëmön, «nuestros pecados». Cláusula de propósito con hina y primer aoristo de subjuntivo en voz activa de airö, como en Juan 1:29. En Isaías 53:11 tenemos anapherö para llevar pecados, pero airö significa propiamente levantar arriba y llevarse fuera (Jn. 2:16). Así en Hebreos 10:4 encontramos aphaireö y en Hebreos 10:11 periaireö, quitar pecados completamente (la total expiación obrada por Cristo en el Calvario). Aquí aparece el plural hamartias, como en Colosenses 1:14, no el singular (en sentido colectivo) hamartian como en Juan 1:29. Y no hay pecado en Él (kai hamartia en autöi ouk estin). «Y pecado (el principio pecaminoso) en Él no es.» Tal como Jesús había declarado acerca de sí mismo (Jn. 7:18; 8:46), y como se afirma en repetidas ocasiones en el N.T. (2 Co. 5:21; He. 4:15; 7:26; 9:13).
6. No continúa pecando (ouch hamartanei). Presente lineal (menön lineal, persiste en permanecer) de indicativo en voz activa de hamartanö, «no persiste en pecar». Para menö (permanecer) véase 2:6 y Juan 15:4–10. Todo aquel que continúa pecando (ho hamartanön). Participio presente (lineal) articular en voz activa como menön más arriba, «el que persiste en pecar» (vive una vida de pecado, no meros actos ocasionales de pecado, como sería el sentido de hamartësas, participio aoristo en voz activa). No le ha visto (ouch heöraken auton). Perfecto de indicativo en voz activa de horaö. El hábito de pecado constituye prueba de que el que lo tiene no tiene la visión o el conocimiento (egnöken, también en perfecto en voz activa) de Cristo. Se está refiriendo, naturalmente, a una visión espiritual y a un conocimiento espiritual, no al sentido literal de horaö que se da en Juan 1:18; 20:29.
7. Nadie os engañe (mëdeis planätö humas). Presente de imperativo en voz activa de planaö, «que nadie prosiga llevándoos al error». Véase 1:8 y 2:26. Rompe el encanto de cualquier seductor gnóstico. El que practica la justicia (ho poiön tën dikaiosunën). «El que prosigue haciendo (participio presente en voz activa de poieö) justicia.» Para este giro idiomático con poieö véase 1:6; 3:4. Él (ekeinos). Cristo como en el versículo 5.
8. El que practica el pecado (ho poiön tën hamartian). «El que persiste en cometer pecado» (el hábito del pecado). Del diablo (ek tou diabolou). En paternidad espiritual, como dijo Jesús de los fariseos en Juan 8:44. Cuando uno actúa como el diablo, muestra con ello que no es un verdadero hijo de Dios. Peca desde el principio (ap’ archës hamartanei). Presente de indicativo lineal progresivo en voz activa, «ha estado pecando desde el principio» de su carrera como el diablo. Ésta es su vida normal, y los que le imitan se convierten en sus hijos espirituales. Para deshacer (hina lusëi). Cláusula de propósito con hina y el primer aoristo de subjuntivo en voz activa de luö. Este propósito (eis touto) era el que Jesús tenía, y sigue teniendo. Hay un conflicto de los siglos, y es segura la victoria cierta sobre Satanás.
9. No practica el pecado (hamartian ou poiei). Presente de indicativo lineal en voz activa como en el versículo 4, como hamartanei en el versículo 8. El hijo de Dios no tiene el hábito de pecar. La simiente de Dios (sperma autou). Literalmente, «su simiente», esto es la de Dios, «el principio divino de la vida» (Vincent). Cf. Juan 1. Y no puede pecar (kai ou dunatai hamartanein). Es una traducción errónea, porque esta frase castellana comunica el significado de que el creyente renacido no puede cometer pecado alguno, como si se dijera kai ou dinatai hamartein o hamartësai (segundo aoristo, o primer aoristo de infinitivo en voz activa). El presente de infinitivo en voz activa hamartanein sólo puede significar «y no puede persistir en pecar», como es cierto de hamartanei en el versículo 8 y de hamartëi en 2:1. Ha surgido mucha falsa teología debido a una comprensión errónea del tiempo de hamartanein aquí. Pablo tiene precisamente la idea de Juan en Romanos 6:1, epimenömen tëi hamartiäi (continuaremos pecando, presente lineal de subjuntivo en voz activa) en contraste con hamartësömen en Romanos 6:15 (cometeremos pecado, primer aoristo de subjuntivo en voz activa).
10. En esto (en toutöi). Como ya se ha visto. Una vida de pecado es prueba de que uno es hijo del diablo y no de Dios. Ésta es la línea de separación evidente para todos. Véase Juan 8:33–39 para la pretensión de los fariseos de ser hijos de Abraham, mientras que su conducta demostraba que eran hijos del diablo. Ésta no es una postura muy popular en una época que desea eliminar todas las distinciones entre los cristianos y el mundo. No practica justicia (ho më poiön dikaiosunën). Hábito (participio presente lineal) otra vez de no practicar justicia, como en el versículo 7 de practicarla. Cf. poiei y më poiön (hacer y no hacer) en Mateo 7:24, 26. Tampoco (kai). Literalmente, «y», pero con la elipsis de ouk estin ek tou theou (no es de Dios). La adición aquí de este punto concreto acerca de no amar (më agapön) al hermano de uno es como la recapitulación de Pablo en Romanos 13:9, una notable ilustración del principio general acabado de establecer y acorde con 2:9–11.
11. Mensaje (aggelia). En el N.T. solamente aquí y en 1:5, pero epaggelia (promesa) en cincuenta y una ocasiones. Desde el principio (ap’ archës). Véase 1:1 para esta frase y 2:7 para la idea. Tenían el mensaje de amor para la hermandad desde el mismo principio del evangelio, y éste se retrotrae al tiempo de Caín y Abel (v. 12). Que nos amemos unos a otros (hina agapömen allëlous). Cláusula subfinal (contenido de aggelia) con hina y presente de subjuntivo en voz activa. Juan repite el mensaje de 2:7s.
12. Del maligno (ek tou ponërou). Caso ablativo y lo mismo para el neutro y masculino singulares, pero el versículo 10 pone en claro que la referencia es al diablo. Mató (esphaxen). Primer aoristo de indicativo en voz activa de sphazö, un viejo verbo, matar, degollar, cortar el cuello (latín jugulare) como a un buey en el matadero; en el N.T. sólo aquí y en Apocalipsis (5:6, 9, 12, etc.). ¿Por qué causa …? (charin tinos;). «¿En razón de qué?» Preposición postpositiva (Ef. 3:1, 14) excepto aquí. La interpretación del acto de Caín (Gn. 4:8ss.) es en adición a la narración, pero conforme con Hebreos 11:4. Los celos llevaron al asesinato.
13. Si (ei). Construcción común tras thaumazö (maravillarse) en lugar de hoti (que, porque). Presente de imperativo, aquí, con më, significando «dejad de asombraros». Obsérvese më thaumasëis (no comencéis a asombraros) en Juan 3:6 (un caso individual). Véase esta misma condición y lenguaje en Juan 15:18.
14. Sabemos (hëmeis oidamen). Expresión enfática de hëmeis (nosotros) en contraste con el mundo irregenerado, la consciencia cristiana compartida por el escritor y los lectores. Hemos pasado (metabebëkamen). Perfecto de indicativo en voz activa de metabaino, viejo compuesto, pasar por encima de un lugar a otro (Jn. 7:3), migrar, de la muerte a la vida. Ya hemos hecho esto, aquí sobre la tierra. En que (hoti). Prueba de esta transición, no causa de la misma. Amamos a los hermanos (agapömen tous adelphous). Sólo esta frase (plural) aquí solamente, pero véase 2:9 para el singular. El que no ama (ho më agapön). «El no amante», una descripción general, y descripción de muerte espiritual.
15. Homicida (anthröpoktonos). Un viejo compuesto (Eurípides), de anthröpos (hombre) y kteinö (matar); en el N.T. sólo aquí y en Juan 8:44 (de Satanás). Ningún (päs-ou). Conforme al corriente giro hebraico = oudeis como en 2:19, 21. Permanente (menousan). Participio presente predicado acusativo femenino de menö, «un poder continuado y un don comunicado» (Westcott).
16. Hemos conocido (egnökamen). Perfecto de indicativo en voz activa, «hemos llegado a conocer y seguimos conociendo». Véase 2:3 para «en esto» (en toutöi). El amor (tën agapën). Él … por nosotros (ekeinos huper hëmön). Ekeinos como en 2:6; 3:3, 5, y huper sólo aquí en esta epístola, aunque es bien común en el Evangelio de Juan (10:11, 15; 11:50, etc.) y en 3 Juan 7. Puso su vida (tën psuchën autou ethëken). Primer aoristo de indicativo en voz activa de tithëmi, el mismo giro empleado por Jesús de sí mismo en Juan 10:11, 17s. Debemos (hëmeis opheilomen). Otra vez el enfático hëmeis. Para opheilö, véase 2:6. Naturalmente, nuestro acto de poner nuestras vidas por los hermanos no tiene valor expiatorio como sí lo tuvo en el de Cristo, pero es una prueba suprema del amor que se tiene (Jn. 13:37s.; 15:13), como frecuentemente sucede.
17. El que tiene (hos an echëi). Cláusula relativa indefinida con el an modal con hos y el presente de subjuntivo en voz activa de echö. Bienes de este mundo (ton bion tou kosmou). «La vida o medio de vida (no zöë, el principio de vida, y véase 2:16 para bios) del mundo» (no en el sentido de malo o de malvado, sino simplemente de esta esfera mundana). Ve (theörei). Presente de subjuntivo en voz activa de theöreö, como echei justo antes. Tener necesidad (chreian echonta). «Teniendo necesidad» (participio presente en voz activa predicado de echö, concordando con adelphon). Véase la vívida descripción de un caso semejante en Santiago 2:15s. Cierra (kleisëi). Primer aoristo (efectivo) de subjuntivo en voz activa de kleiö, cerrar como de una puerta, cambiado a propósito de tiempo presente a aoristo (una gráfica descripción cerrar de golpe la puerta de la compasión, splagchna, común en la LXX y en el N.T. para las vísceras más nobles, el centro de las emociones, como en Fil. 2:11; Col. 3:12). Sólo aquí en Juan. ¿Cómo …? (pös). Pregunta retórica como la de Santiago 2:16 (¿A fin de qué …?). Es lo práctico, no lo especulativo, lo que cuenta en la hora de la necesidad.
18. De palabra ni de lengua (logöi mëde tëi glössëi). Tanto el instrumental como el locativo dan sentido. Lo que Juan significa es «no meramente de palabra o de lengua». No condena las palabras amables que sirvan de consuelo y aliento, pero las palabras cálidas deben ir acompañadas de acciones correspondientes para hacerlo verdaderamente «de hecho y en verdad» (en ergöi kai alëtheiäi). Aquí tenemos un caso en el que las acciones hablan más fuerte que las palabras.
19. Conocemos (gnösometha). Futuro de indicativo en voz media de ginöskö, en cualquier emergencia futura, sabremos en esto (en toutöi) «que somos de la verdad» (hoti ek tës alëtheias esmen). Delante de Él (emprosthen autou). En la misma presencia de Dios tendremos una certidumbre confiada (peisomen tën kardian hëmön, bien persuadiremos nuestros corazones o aseguraremos nuestros corazones) porque Dios nos comprende.
20. Con respecto a cualquier cosa en que nuestro corazón nos condene (BAS) (hoti ean kataginöskëi hëmön hë kardia). Una construcción como hoti an, cualquier cosa, en Juan 2:5; 14:13. Kataginöskö aparece sólo tres veces en el N.T., aquí, versículo 21, y Gálatas 2:11. Significa conocer algo contra alguien, condenar. Pues … mayor que nuestro corazón es Dios (hoti meizön estin tës kardias hëmön). El ablativo kardias después del comparativo meizön. Y conoce todas las cosas (kai ginöskei panta). Precisamente esto es lo que Pedro respondió a Jesús a pesar de sus anteriores negaciones (Jn. 21:17). La omnisciencia de Dios va ligada a su amor y simpatía. Dios conoce todos los secretos de nuestros corazones. Este difícil pasaje da en el mismo centro de la verdad cristiana (Brooke).
21. Si nuestro corazón no nos reprocha (ean hë kardia më kataginöskëi). Condición de la tercera clase con ean më y presente de subjuntivo en voz activa. Lo inverso a lo precedente, pero no se trata de una pretensión de estar exento de pecado, sino de la consciencia de estar en comunión con Dios y en su presencia. Confianza ante Dios (parrësian pros ton theon). Incluso en oración (He. 4:16). Véase también 2:28.
22. Lo que pidamos (ho ean aitömen). Cláusula relativa indefinida con an modal y el presente de subjuntivo en voz activa, como hoti ean kataginöskëi en el versículo 20. En cuanto a la forma no se establecen aquí limitaciones algunas, excepto la de una completa comunión con Dios, lo que significa una total rendición de nuestra voluntad a la de Dios nuestro Padre. Véase la clara enseñanza de Jesús acerca de esta cuestión en Marcos 11:24; Lucas 11:9; Juan 14:12s.; 16:23 y su ejemplo (Mr. 14:36 = Mt. 26:39 = Lc. 22:42). La respuesta puede no venir siempre en la forma que esperamos, pero en tal caso será mejor.
Lo recibimos de Él (lambanomen ap’ autou). Véase 1:5 para ap’ autou (de Él). Porque (hoti). Una razón doble por la que recibimos regularmente (lambanomen) la respuesta a nuestras oraciones: (1) «Guardamos» (tëroumen, para lo que véase 2:3) sus mandamientos, y (2) «hacemos» (poioumen, practicamos regularmente) «las cosas que son agradables» (ta aresta, un viejo adjetivo verbal proveniente de areskö, complacer, con el dativo en Jn. 8:29 con la misma frase; Hch. 12:3 e infinitivo en Hch. 6:2, pasajes en los que aparecen los únicos otros ejemplos en el N.T.), «delante de Él» (enöpion autou, una preposición vernacular común tardía, en papiros, LXX, y en el N.T., excepto en Mateo y Marcos, principalmente en Lucas y Apocalipsis), a ojos de Dios, como en Hebreos 13:21.
23. Su mandamiento (hë entolë autou). Que (hina). Uso subfinal de hina en aposición con netolë (mandamiento) y explicativo de ello, como en Juan 15:12 (entolë hina). Véase el sumario de Cristo de los mandamientos (Mr. 12:28–31 = Mt. 22:34–40). Así tenemos aquí estos dos puntos: (1) Que creamos (pisteusömen, primer aoristo de subjuntivo en voz activa, según B, K, L, aunque Aleph, A y C leen el presente de subjuntivo pisteuömen) bien en una crisis (aoristo) o el tenor continuo (presente) de nuestras vidas. El «nombre» de Jesucristo aquí denota todo lo que Él es, «un credo comprimido» (Westcott) como en 1:3. Nótese el dativo onomati aquí con pisteuö como en 5:10, aunque eis onoma (en el nombre) en 5:13; Juan 1:12; 2:23; 3:18. Pero: (2) «Que … nos amemos unos a otros» (agapömen allëlous), como ya nos ha apremiado antes (2:7s.; 3:11) y como repetirá (4:7, 11s.; 2 Jn. 5), como ya Jesús había hecho antes (Jn. 13:34; 15:12, 17). Hay frecuentes puntos de contacto entre esta Epístola y las palabras de Jesús en Juan 13 a 17.
24. Y Dios en él (kai autos en autöi). Literalmente, «y Él en él», concretándose más en la traducción; cf. 4:15. Permanecemos en Dios y Dios permanece en nosotros por medio del Espíritu Santo (Jn. 14:10, 17, 23; 17:21). «Por ello, deja que Dios te sea hogar para ti, y sé tú el hogar de Dios: permanece en Dios, y deja que Dios permanezca en ti» (Beda). Por el Espíritu (ek tou pneumatos). Es así (por el Espíritu Santo, primera mención en esta Epístola, no empleándose «Santo» con «Espíritu» ni en esta Epístola ni en Apocalipsis) que sabemos que Dios permanece en nosotros. Que (hou). Caso ablativo por atracción del acusativo ho (objeto de edöken) para concordar con pneumatos como sucede frecuentemente, aunque no siempre.
1. Amados (agapëtoi). Tres veces en este capítulo (1, 7, 11) tenemos este tierno apelativo de amor. No creáis a todo espíritu (më panti pneumati pisteuete). «Dejad de creer», por cuanto estaban siendo evidentemente arrastrados por los espíritus de error que se levantaban en medio de ellos, tanto los gnósticos docetistas como los cerintios. La credulidad implica tener grandes tragaderas, y algunos creyentes caen fácilmente víctimas de las últimas modas de las patrañas espiritualistas. Probad … los espíritus (dokimazete ta pneumata). Ponedlos a la prueba del ácido de la verdad como lo hace un metalúrgico con los metales. Si resiste la prueba como una moneda, es aceptable (dokimos, 2 Co. 10:18), y si no se rechaza (adokimos, 1 Co. 9:27; 2 Co. 13:5–7). Muchos falsos profetas (polloi pseudoprophëtai). Jesús había advertido a sus oyentes contra los tales (Mt. 7:15), incluso cuando como falsos Cristos obren portentos (Mt. 24:11, 24; Mr. 13:22). Es una vieja historia (Lc. 6:26) y reaparece una y otra vez (Hch. 13:6; Ap. 16:13; 19:20; 20:10) junto con los falsos maestros (2 P. 2:1). Han salido (exelëluthasin). Perfecto de indicativo en voz activa de exerchomai. Cf. aoristo en 2:19. Siempre se encuentran.
2. En esto conoced (en toutöi ginöskete). Bien presente de indicativo, bien de imperativo, en voz activa. La prueba de «el Espíritu de Dios» (to pneuma tou theou) sólo aquí en esta Epístola, excepto el versículo 13. Con el clamor de voces de entonces y ahora, esto es importante. Sigue la prueba (en toutöi, como en 3:19). Que Jesucristo ha venido en carne (Iësoun Christon en sarki elëluthota). El texto correcto (participio perfecto en voz activa, predicado acusativo), no el infinitivo (elëluthenai, B. Vg.). El predicado participio (véase Jn. 9:22 para el predicado acusativo con homologeö) describe a Jesús como ya venido en carne (su humanidad real, no un cuerpo fantasmagórico como lo mantenían los gnósticos docetistas). Véase este mismo giro idiomático en 2 Juan 7 con erchomenon (viniendo). Una prueba similar la propone Pablo para confesar la deidad de Jesucristo en 1 Corintios 12:3 y para la Encarnación y Resurrección de Jesús en Romanos 10:6–10.
3. No confiesa (më homologei). Cláusula relativa indefinida con la negación subjetiva më en lugar de la negación objetiva usual ou (v. 6). Se ve también en 2 Pedro 1:9 y en Tito 1:11, una supervivencia de la construcción literaria (Moulton, Prolegomena, pág. 171). La Vulgata (junto con Ireneo, tertuliano, Agustín) lee solvit (luei) en lugar de më homologei, lo que significa «separa a Jesús», aparentemente una alusión a la herejía cerintia (distinción entre Jesús y Cristo) como la cláusula anterior se refiere a la herejía docetista. Muchos MSS. tienen aquí también en sarki elëluthota repetido de la cláusula precedente, pero no A, B, Vg y Cop, y no es genuino. El espíritu del anticristo (to tou antichristou). Pneuma (espíritu) no está expresado, pero queda claramente implicado por el artículo singular neutro to. Es una repetición de lo dicho acerca de los anticristos que se hace en 2:18–25. El cual (ho). Acusativo de persona (neutro gramatical refiriéndose a pneuma) con akouö junto con el acusativo de la cosa (hoti erchetai, como en 2:18, presente futurista de indicativo en voz media). Aquí el perfecto de indicativo en voz activa (akëkoate), mientras que en 2:18 aparece el aoristo (ëkousate). Y que ahora ya (kai nun ëdë). Como también en 2:18 (muchos han venido). «La profecía había encontrado cumplimiento antes que la iglesia lo buscara» (Westcott). Y así es a menudo. Para ëdë véase Juan 4:35; 9:27.
4. Los habéis vencido (nenikëkate autous). Perfecto de indicativo en voz activa de nikaö, una serena confianza de la victoria final como en 2:13 y Juan 16:33. La referencia en autous (los) es a los falsos profetas en 4:1. Porque (hoti). La razón de la victoria reside en Dios, que mora en ellos (3:20, 24; Jn. 14:20; 15:4s.). Dios es mayor que Satanás, «el que está en el mundo» (ho en töi kosmöi), el príncipe de este mundo (Jn. 12:31; 14:30), el dios de este siglo (2 Co. 4:4), por poderoso que éste parezca.
5. Del mundo (ek tou kosmou). Como Jesús no lo es y como los discípulos no lo son (Jn. 17:14ss.). Como del mundo (ek tou kosmou). No «como» (hös), pero ésta es la idea, porque su forma de hablar procede del mundo y logra una bien dispuesta audiencia. Los falsos profetas y el mundo están en perfecta armonía.
6. Nosotros (hëmeis). En acusado contraste con los falsos profetas y el mundo. Estamos en armonía con el Dios Infinito. De ahí que «el que conoce a Dios» (ho ginöskön ton theon, participio presente articular en voz activa, el que persiste en familiarizarse con Dios, creciendo en su conocimiento de Dios) «nos oye» (akouei hëmön). Ésta es una razón por la que los sermones son aburridos (algunos lo son de verdad, en otras ocasiones esto es lo que les parece a oyentes embotados) o inspiradores. Aquí hay desde luego un toque de misticismo, pero es que el corazón del cristianismo es la mística (contacto espiritual con Dios en Cristo por el Espíritu Santo). Juan declara la misma idea en forma negativa mediante una cláusula relativa paralela con el precedente participio articular, el negativo con ambas cláusulas. Juan había sentido la mirada fría, indiferente y hostil del mundano al proclamar a Jesús. En esto (ek toutou). «A partir de esto», deducción sacada de lo precedente; el único ejemplo en esta Epístola para el común en toutöi como en 4:2. El poder de reconocer (ginöskomen, conocemos por experiencia personal) pertenece a todos los creyentes (Westcott). No hay razón para que los cristianos sean engañados por «el espíritu de error» (to pneuma tës planës), sólo aquí en el N.T., aunque tenemos pneumasin planois (espíritus engañadores) en 1 Timoteo 4:1. El rechazo de la verdad puede deberse también a que no estemos hablando la verdad en amor (Ef. 4:15).
7. De Dios (ek tou theou). Incluso el amor humano viene de Dios, «un reflejo de alguno en la misma naturaleza divina» (Brooke). Juan repite el viejo mandamiento de 2:7s. La persistencia en amar (tiempo presente de indicativo agapömen y participio agapön) es prueba de que uno «es nacido de Dios» (ek tou theou gegennëtai como en 2:29) y que conoce a Dios. En otro caso, la mera pretensión de conocer a Dios junto con la actitud de odiar al hermano resulta una mentira (2:9–11).
8. El que no ama (ho më agapön). Participio presente articular en voz activa de agapaö, «persiste en no amar». No ha conocido a Dios (ouk egnö ton theon). Aoristo atemporal de indicativo en voz activa de ginöskö, no tiene familiaridad con Dios, nunca ha llegado a conocerle experimentalmente. Dios es amor (ho theos agapë estin). Predicado sin artículo, no hë agapë. Juan no dice que el amor sea Dios, sino sólo que Dios es amor. Los dos términos no son intercambiables. Dios es también luz (1:5) y espíritu (Jn. 4:24).
9. Se mostró (ephaneröthë). Primer aoristo de indicativo en voz pasiva de phaneroö. La Encarnación como en 3:5. Genitivo subjetivo como en 2:5. Para con nosotros (en hëmin). Esto es, en nuestro caso, no «entre nosotros» ni «a nosotros». Cf. Gálatas 1:16. Envió (apestalken). Perfecto de indicativo en voz activa de apostellö, como otra vez en el versículo 14, la misión permanente del Hijo, aunque en el versículo 10 se emplea el aoristo apesteilen de un acontecimiento aislado. Véase Juan 3:16 para esta gran idea. A su Hijo unigénito (ton huion autou ton monogenë). «Su Hijo el único engendrado» como en Juan 3:16. Juan aplica monogenës solamente a Jesús (Jn. 1:14, 18), pero Lucas (7:12; 8:42; 9:38) a otros. Sólo Jesús reproduce completamente la naturaleza y el carácter de Dios (Brooke). Para que vivamos por medio de Él (hina zësömen di’ autou). Cláusula de propósito con hina y el primer aoristo (ingresivo, obtener vida) de subjuntivo en voz activa de zaö. «Por medio de Él» es por medio de Cristo, que es la vida (Jn. 14:6). Cristo vive también en nosotros (Gá. 2:20). Esta vida comienza aquí y ahora.
10. No en que (ouch hoti)—sino en que (all’ hoti). Un acusado contraste como en Juan 7:22; 2 Corintios 7:9; Filipenses 4:17. Nosotros hayamos amado (ëgapësamen). Primer aoristo de indicativo en voz activa, pero B lee ëgapëkamen (perfecto en voz activa, hemos amado). Él (autos). Nominativo enfático (Dios). Como propiciación (hilasmon). Meramente un predicado acusativo en aposición con huion (Hijo). Para la palabra véase 2:2 y Romanos 3:25 para hilastërion, y para peri véase también 2:2.
11. Si Dios nos ha amado así (ei houtös ho theos ëgapësen hëmas). Condición de la primera clase con ei y el primer aoristo de indicativo en voz activa. Como en Juan 3:16, así aquí houtös enfatiza la manifestación del amor de Dios tanto en su manera como en su extensión (Ro. 8:32). Debemos (opheilomen). Como en 2:6. Noblesse oblige. «Seguid amando» (agapain), como en 3:11.
12. Nadie ha visto jamás a Dios (theon oudeis pöpote tetheätai). Perfecto de indicativo en voz media de theaomai (Jn. 1:14). Casi las mismas palabras de Juan 1:18, theon oudeis pöpote heöraken (en lugar de tetheätai). Si nos amamos unos a otros (ean agapömen allëlous). Condición de la tercera clase con ean y el presente de subjuntivo en voz activa, «si seguimos amándonos unos a otros». Dios permanece en nosotros (ho theos en hëmin menei). Si así no fuera no podríamos seguir amándonos unos a otros. Su amor (hë agapë autou). Más que meramente subjetivo u objetivo (2:5; 4:9). «El amor mutuo es una señal de la morada de Dios en los hombres» (Brooke). Se ha perfeccionado (teteleiömenë estin). Perfecto perifrástico (véase forma usual teteleiötai en 2:5 y 4:17) de indicativo en voz activa de teleioö (cf. 1:4). Ver el versículo 18 para «amor perfecto».
13. En esto conocemos (en toutöi ginöskomen). La consciencia cristiana del hecho de que Dios mora en él se debe al Espíritu de Dios, que Dios ha dado (dedöken, perfecto de indicativo aquí, aunque el aoristo edöken en 3:24). Este don de Dios es prueba de nuestra comunión con Dios.
14. Nosotros hemos visto (tetheämetha). Perfecto en voz media de theaomai como en el versículo 12, aunque el aoristo en 1:1 y Juan 1:14 (etheäsametha). Juan es competente para dar testimonio (marturoumen como en 1:2), ya que Jesús había encargado de esto a los discípulos (Hch. 1:8). Ha enviado (apestalken). Como en el versículo 9, aunque apesteilen en el versículo 10. Como Salvador del mundo (sötëra tou kosmou). Predicado acusativo de sötër (Salvador), como hilasmon en el versículo 10. Esta misma frase sólo vuelve a aparecer en Juan 4:42 como la confesión de los samaritanos, pero la idea se encuentra en Juan 3:17.
15. Todo aquel que confiese (hos ean homologësëi). Cláusula indefinida relativa con el modal ean (=an) y el primer aoristo de subjuntivo en voz activa. Véase 2:23 y 4:2s. para homologeö. Que (hoti). Cláusula objetiva (aserción indirecta) después de homologeö. Esta confesión de la deidad de Jesucristo implica asimismo la rendición y la obediencia, no un mero servicio de boca para fuera (cf. 1 Co. 12:3; Ro. 10:6–12). Esta confesión es prueba (si es genuina) de la comunión con Dios (1:3s.; 3:24).
16. Hemos conocido (egnökamen). Perfecto de indicativo en voz activa, «hemos venido en conocer y conocemos», como en Juan 6:9, sólo que allí el orden está cambiado (pepisteukamen viene antes de egnökamen). La confesión (homologeö) sigue al conocimiento experimental (ginöskö) y a la confianza reposada (pisteuö). Los creyentes son la esfera (en hëmin, en nuestro caso) en la que opera el amor de Dios (Westcott). Véase Juan 13:35 para «tener amor». Dios es amor (ho theos agapë estin). Repetido del versículo 8. Así, él recoge todo el argumento de que uno que está permaneciendo en amor permanece en Dios y muestra que Dios permanece en él. Un estilo totalmente juanino.
17. En esto (en toutöi). No está claro si la cláusula hina (uso subfinal) está en aposición con en toutöi como en Juan 15:8 o si la cláusula hoti (porque) con la cláusula hina como paréntesis. Ambas construcciones tienen sentido. Westcott arguye en favor de esta última idea, que va reforzada con la oración precedente. Para con nosotros (meth’ hëmön). Construida con el verbo teteleiötai (se ha perfeccionado). En contraste con en hëmin (vv. 12, 16), enfatizando la cooperación. «Dios obra con el hombre» (Westcott). Para confianza (parrësian) en el día del juicio (sólo aquí con ambos artículos, pero a menudo sin artículos, como en 2 P. 2:9), véase 2:28. Como Él es (kathös ekeinos estin). Este es Cristo, como en 2:6; 3:3, 5, 7, 16. El mismo tiempo (en presente) que en 3:7. «El amor es un visitante celestial» (David Smith). Estamos en este mundo para manifestar a Cristo.
18. Temor (phobos). Como un esclavo (Ro. 8:15), no la reverencia de un hijo (eulabeia, He. 5:7s.) o la obediencia a un padre (en phoböi, 1 P. 1:17). Esta clase de temor es lo opuesto a parrësia (confianza). El perfecto amor (hë teleia agapë). Existe tal cosa, perfecto por cuanto ha sido perfeccionado (vv. 12, 17). Cf. Santiago 1:4. Echa fuera el temor (exö ballei ton phobon). «Expulsa el temor» de modo que no existe en el verdadero amor. Véase ekballö exö en Juan 6:37; 9:34s.; 12:31; 15:6, echar fuera, una poderosa metáfora. El amor perfecto no abriga sospecha ni terror (1 Co. 13). Comporta castigo (kolasin echei). Una vieja palabra, en el N.T. sólo aquí y en Mateo 25:46. Timöria tiene sólo la idea de castigo, kolasis tiene también la de disciplina, mientras que paideia tiene la de corrección (He. 12:7). El que sigue temiendo (phoboumenos) no ha sido perfeccionado en el amor (ou teteleiötai). Bengel describe gráficamente distintos tipos de hombres: «sine timore et amore; cum timore sine amore; cum timore et amore; sine timore cum amore.»
19. Él … primero (autos prötos). Nótese prötos (nominativo), no pröton, como en Juan 20:4, 8. Dios nos amó antes que nosotros le amáramos a Él (Jn. 3:16). Nuestro amor es una respuesta a su amor hacia nosotros. Agapömen es indicativo (amamos), no subjuntivo (amemos) de la misma forma. No hay objeto expresado aquí: «Nosotros amamos, porque Él nos amó primero» (cf. V.M., BAS).
20. Si alguno dice (ean tis eipëi). Condición de la clase tercera con ean y segundo aoristo de subjuntivo en voz activa. Supongamos que alguien diga. Cf. 1:6. Yo amo a Dios (Agapö ton theon). Citando a un disputante imaginario, como en 2:4. Y aborrece (kai misei). Continuación de la misma condición con ean y el presente de subjuntivo en voz activa, «y prosigue aborreciendo». Véase 2:9 y 3:15 para el uso de miseö (aborrecer) con adelphos (hermano). Mentiroso (pseustës). Tajante y al grano, como en 1:10; 2:4. Que no ama (ho më agapön). «El que no prosigue amando» (participio presente articular negativo en voz activa). Ha visto (heöraken). Perfecto de indicativo en voz activa de horaö, la forma en Juan 1:18 empleada de ver a Dios. No puede amar (ou dunatai agapäin). «No es capaz de proseguir amando», con lo que compárese 2:9, ou dunatai hamartanein (no es capaz de proseguir pecando). Los mejores MSS. no tienen pös (cómo) aquí.
21. La cláusula subfinal objeto en aposición con entolën es introducida con hina, traducida en la RVR77 con dos puntos (:); en RV, V.M. y BAS se traduce «Que [el que ama a Dios …], etc.». Cf. Juan 13:34; 15:13. De parte de Él (ap’ autou). Bien Dios o Cristo. Ver Marcos 12:29–31 para este viejo mandamiento (2:7s.).
1. Que Jesús es el Cristo (hoti Iësous estin ho Christos). El anticristo cerintio niega la identidad de Jesús y Cristo (2:22). De aquí que Juan insista en esta forma de fe (pisteuön aquí en el sentido pleno, más fuerte que en 3:23; 4:16, visto también en pistis en el versículo 4, donde el latín y el castellano caen en el defecto de tener que emplear otra palabra para el verbo) como lo hace en el versículo 5 y de acuerdo con el propósito del Evangelio de Juan (20:31). Nada menos satisfará a Juan, no meramente una convicción intelectual, sino una total entrega a Jesucristo como Señor y Salvador. «El Engendramiento Divino es el antecedente, no el consecuente de la creencia» (Law). Para «es nacido de Dios» (ek tou theou gegennëtai) véase 2:29; 3:9; 4:7; 5:4, 18. Juan apela aquí a la relación familiar y al amor de familia. Al que le engendró (ton gennësanta). Participio primero aoristo articular en voz activa de gennaö, engendrar, el Padre (nuestro Padre celestial). También al que ha sido engendrado por Él (ton gennëmenon ex autou). Participio perfecto articular en voz pasiva de gennaö, el hermano o la hermana por el mismo padre. Así es que demostramos nuestro amor por el común Padre, mediante nuestra conducta para con nuestros hermanos y hermanas en Cristo.
2. En esto (en toutöi). La frase usual de Juan para la prueba de la sinceridad de nuestro amor. «El amor de Dios y el amor de los hermanos de hecho se incluyen uno a otro» (Westcott). El uno es la prueba del otro. Así que póngase 3:14 con 5:2. Cuando (hotan). «En todo momento», cláusula temporal indefinida con hotan y el presente de subjuntivo en voz activa (la misma forma agapömen como el indicativo con hoti [que] justo anterior), «en todo momento que prosigamos amando a Dios». Y guardamos (kai poiömen), «y en todo momento en que prosigamos haciendo (presente de subjuntivo en voz activa de poieö) sus mandamientos». Véase 1:6 para «hacer la verdad».
3. Éste (hautë)—que (hina). Uso explicativo de hina con hautë, como en Juan 17:3, para mostrar qué es «el amor de Dios» (4:9, 12) en su sentido objetivo, no una mera jactancia declamatoria (4:20), sino obediencia a los mandamientos de Dios, «que persistamos en guardar (presente de subjuntivo en voz activo como en 2:3) sus mandamientos». Ésta es la prueba suprema. No son gravosos (bareiai ouk eisin). «No son pesados», el adjetivo en Mateo 23:4 con phortia (cargas), con lupoi (lobos) en Hechos 20:29, de las cartas de Pablo en 2 Corintios 10:10, de las acusaciones contra Pablo en Hechos 25:7. El amor a Dios alivia estos mandamientos.
4. Porque (hoti). La razón de que los mandamientos de Dios no sean gravosos es el poder que viene con el nuevo nacimiento de Dios. Todo lo que es nacido de Dios (pän to gegennëmenon ek tou theou). Participio perfecto en voz pasiva, neutro singular, de gennaö, en vez del masculino singular (v. 1), para expresar acusadamente la universalidad del principio (Rothe) como en Juan 3:6, 8; 6:37, 39. Vence al mundo (nikäi ton kosmon). Presente de indicativo en voz activa de nikaö, una victoria continua debido a que hay una lucha continua, «persiste en conquistar el mundo» («la suma de todas las fuerzas antagonistas en la vida espiritual», D. Smith). Ésta es la victoria (hautë estin hë nikë). Para esta forma de expresión véase 1:5; Juan 1:19. Nikë (victoria, cf. nikaö) es una antigua palabra, solamente aquí en el N.T., pero la forma tardía nikos aparece en Mateo 12:20 y en 1 Corintios 15:54s., 57. Que vence (hë nikësasa). Participio primero aoristo articular en voz activa de nikaö. El tiempo aoristo señala una experiencia individual cuando uno creyó o cuando afrontó la tentación y la venció. Jesús obtuvo la victoria sobre el mundo (Jn. 16:33) y Dios en nosotros (1 Jn. 4:4) nos da la victoria. Nuestra fe (hë pistis hëmön). «La fe nuestra.» El único caso de pistis en las Epístolas juaninas (no en el Evangelio de Juan, aunque sí en Apocalipsis). Es nuestra fe en Jesucristo evidenciada por nuestra confesión (v. 1) y por nuestra vida (v. 2).
5. ¿Quién es el que vence …? (tis estin de ho nikön;). No se trata de una mera cuestión retórica (2:22), sino de una apelación a la experiencia y a la realidad. Nótese el participio presente articular en voz activa (nikön) como nikäi (presente de indicativo en voz activa en el v. 4), «el que persiste en conquistar al mundo». Véase 1 Corintios 15:57 para la misma nota de victoria (nikos) por medio de Cristo. Ver el versículo 1 para ho pisteuön (el que cree) como aquí. Jesús es el Hijo de Dios (Iësous estin ho huios tou theou). Como en el versículo 1, excepto que aquí ho huios tou theou en lugar de Christos y véase ambos en 2:22s. Aquí tenemos una acusada antítesis entre «Jesús» (humanidad) y «el Hijo de Dios» (deidad) unida en la una persona.
6. Éste (houtos). Jesús el Hijo de Dios (versículo 5). Que vino (ho elthön). Participio segundo aoristo articular en voz activa de erchomai, haciendo referencia a la Encarnación como un acontecimiento histórico definido, el preexistente Hijo de Dios «enviado del cielo para hacer la voluntad de Dios» (Brooke). Mediante agua y sangre (di’ hudatos kai haimatos). Acompañado por (dia empleado con el genitivo a la vez como instrumento y como acompañamiento, como en Gá. 5:13) agua (como en el bautismo) y sangre (como en la Cruz). Estos dos incidentes en la Encarnación son señalados de manera específica porque en su bautismo Jesús fue formalmente puesto aparte para su obra mesiánica por la venida del Espíritu Santo sobre Él y mediante el testimonio audible del Padre, y porque en la Cruz su obra alcanzó su culminación («Consumado es», dijo Jesús). Hay otras teorías que no concuerdan con el lenguaje y con los hechos. Es cierto que en la Cruz salió del costado de Jesús sangre y agua, cuando fue alanceado por el soldado, y de lo que Juan dio testimonio (Jn. 19:34), lo que es una total refutación de la negación docetista de que Jesús tuviera un cuerpo humano, y de la distinción cerintia entre Jesús y Cristo. Hay así un testimonio triple del hecho de la Encarnación, pero repite el testimonio doble antes de dar el tercero. La repetición tanto de la preposición (en esta vez en lugar de dia) como del artículo (toi en caso locativo) constituye un argumento en pro de dos acontecimientos separados con un particular énfasis en la sangre («no solamente» ouk monon, «sino» all’), que los gnósticos se tomaban a la ligera e incluso negaban. Y el Espíritu es el que da testimonio (to pneuma estin to marturoun). Participio presente articular en voz activa de martureö con el artículo tanto con el sujeto como con el predicado, y así intercambiable como en 3:4. El Espíritu Santo es el tercero y principal testigo en el bautismo de Jesús y a lo largo de todo su ministerio. Porque (hoti). O el declarativo «que». Ambos tienen sentido. En Juan 15:26 Jesús se refirió a «el Espíritu de verdad» (cuya característica es verdad). Aquí Juan identifica el Espíritu con la verdad, como Jesús dijo de sí mismo (Jn. 14:6) sin negar la personalidad para el Espíritu Santo.
7. Porque tres son los que dan testimonio (hoti treis eisin hoi marturountes). En este punto la Vulgata latina da las palabras en el Textus Receptus, que no aparece en ningún MS. griego excepto en dos cursivos tardíos (el 162 en la Biblioteca Vaticana, del siglo quince, y el 34 del siglo dieciséis en el Trinity College de Dublín). Jerónimo no lo tenía. Cipriano aplica el lenguaje de la Trinidad, y Prisciliano lo tiene. Erasmo no lo incluyó en su primera edición, pero se ofreció precipitadamente a insertarlo si un solo MS. griego lo tuviera, y se le presentó el nº 34, como si hecho bajo pedido. La edición espúrea es: en töi ouranöi ho patër, ho logos kai to hagion pneuma kai houtoi hoi treis hen eisin kai treis eisin hoi marturountes en tëi gëi (en el cielo, el Padre, el Verbo, y el Espíritu Santo: y estos tres son uno. Y hay tres que dan testimonio en la tierra). La última cláusula pertenece al v. 8. El hecho y la doctrina de la Trinidad no dependen de esta adición espúrea. Algún escriba latino se asió de la exégesis de Cipriano, y la escribiría en el margen de su texto, y así se introdujo en la Vulgata, y finalmente en el Textus Receptus al plegarse Erasmo a las presiones sobre él ejercidas.
8. El Espíritu, el agua y la sangre (to pneuma kai to hudör kai to haima). Los mismos tres testigos de los versículos 6 y 7 repetidos con el Espíritu en primer lugar. Estos tres (hoi treis). El artículo resumptivo. Concuerdan (eis to hen eisin). «Son por la una cosa», para llevarnos a la fe en Jesús como el Hijo de Dios Encarnado, el mismo propósito para el que Juan escribió su Evangelio (20:31).
9. Si recibimos (ei lambanomen). Condición de la primera clase con ei y el presente de indicativo en voz activa, supuesta verdadera. Las condiciones para un testimonio legalmente válido son establecidas en Deuteronomio 19:15 (cf. Mt. 18:16; Jn. 8:17s.; 10:25; 2 Co. 13:1). Mayor (meizön). Comparativo de megas, porque Dios es siempre veraz. Porque (hoti). Así se aplica a este caso. Que (hoti). Así tomado en sentido declarativo (el hecho de que) como en Juan 3:19, aunque puede ser causal (debido a que) o relativo indefinido con memarturëken (lo que Él ha testificado, perfecto de indicativo en voz activa de martureö, como en Jn. 1:32; 4:44, etc.), una construcción brusca aquí debido a marturia, aunque algunos MSS. leen hen para concordar con ello (cf. nota v. 10). Véase hoti ean en 3:20 para tal giro. Westcott nota la Trinidad en los versículos 6 a 9: el Hijo viene, el Espíritu atestigua, el Padre ha atestiguado.
10. Cree en (pisteuön eis). Juan establece una distinción entre «no creer a Dios» (më pisteuön töi theöi) en la siguiente cláusula, el testimonio de Dios acerca de su Hijo, y la entrega a y confianza en el Hijo como aquí (eis y el acusativo). Véase la misma distinción menos claramente establecida en Juan 6:30s. Véase también eis tën marturian después de pepisteuken en este mismo versículo y Juan 2:23. En sí mismo (en hautöi). Aunque la evidencia no es decisiva entre las lecturas hautöi y autöi. Ha hecho (pepoiëken). Perfecto de indicativo en voz activa de poieö como memarturëken y pepisteuken, estado permanente. Mentiroso (pseustën). Como en 1:10, lo cual véase. Porque no ha creído (hoti ou pepisteuken). Una razón negativa real con la negación ou, no la razón subjetiva como en Juan 3:18, donde tenemos hoti më pepisteuken. La negación subjetiva es regular con ho më pisteuön. La cláusula relativa aquí repite el final del versículo 9.
11. Que Dios … ha dado (hoti edöken ho theos). Declarativo hoti en aposición con marturia como en el versículo 14 y Juan 3:19. Obsérvese el aoristo de indicativo en voz activa edöken (de didömi) como en 3:23s., el gran hecho histórico de la Encarnación (Jn. 3:16), pero en 1 Juan 3:1 el perfecto dedöken para enfatizar lo permanente de la presencia del amor de Dios. Vida eterna (zöën aiönion). Sin artículo, enfatizando la cualidad, pero con el artículo en 1:2. En su Hijo (en töi huiöi autou). Esta vida y también el testimonio. Es por esto que Jesús, que es la vida (Jn. 14:6), vino a darnos vida abundante (Jn. 10:10).
12. Tiene la vida (echei tën zöën). La vida que Dios dio (v. 11). Esta es la posición del mismo Jesús (Jn. 5:24; 14:6).
13. He escrito (egrapsa). No se trata de un aoristo epistolar, sino una referencia a los versículos 1 a 12 de esta Epístola, como en 2:26 a los versículos precedentes. Para que sepáis (hina eidëte). Cláusula de propósito con hina y el segundo perfecto de subjuntivo en voz activa de oida, conocer con un conocimiento intuitivo asentado. Desea que tengan la vida eterna en Cristo (Jn. 20:31) y que conozcan que la tienen, pero no con una superficialidad arrogante (2:3ss.). A vosotros que creéis en (tois posteuousin eis). Dativo del participio presente articular en voz activa de pisteuö y eis como en el v. 10. Para este empleo de onoma (nombre) con pisteuö véanse 3:23; Juan 2:23.
14. Ante Él (pros auton). Comunión con (pros, cara a cara) Cristo. Para confianza ver 2:28. Que (hoti). Otra vez declarativo, como en el versículo 11. Si pedimos alguna cosa (ean ti aitömetha). Condición de la tercera clase con ean y presente de subjuntivo en voz media (indirecta) (interés personal como en Stg. 4:3, aunque este punto no debe ser apremiado demasiado, véase Mt. 20:20, 22; Jn. 16:24, 26). Conforme a su voluntad (kata to thelëma autou). Éste es el secreto en toda oración, incluso en el caso del mismo Jesús. Para la frase, véase 1 Pedro 4:19; Gálatas 1:4; Efesios 1:5, 11. Él nos oye (akouei hëmön). Incluso cuando Dios no nos da lo que pedimos, en particular entonces (He. 5:7s.).
15. Y si sabemos (kai ean oidamen). Condición de la primera clase con ean (generalmente ei) y el perfecto de indicativo en voz activa, supuesta cierta. Véanse 1 Tesalonicenses 3:8 y Hechos 8:31 para el indicativo con ean como en los papiros. «Una amplificación de la segunda limitación» (D. Smith). Cualquier cosa que pidamos (ho ean aitömetha). Cláusula relativa indefinida con el ean (= an) modal y el presente de subjuntivo en voz media (como para nosotros) de aiteö. Esta cláusula, como hëmön, es también el objeto de akouei. Sabemos que tenemos (oidamen hoti echomen). Repetición de oidamen, la confianza de la posesión por anticipación. Las peticiones (ta aitëmata). Una vieja palabra, derivada de aiteö, peticiones, aquí sólo en Juan, y en el resto del N.T. sólo en Lucas 23:24 y Filipenses 4:6. Tenemos la respuesta ya ahora, como se ve también en Marcos 11:24. Que … hayamos hecho (ëitëkamen). Perfecto de indicativo en voz activa de aiteö, con la petición permaneciendo.
16. Si alguno ve (ean tis idëi). Condición de la tercera clase con ean y segundo aoristo de subjuntivo en voz activa de eidon (horaö). Cometiendo un pecado (hamartanonta hamartian). Literalmente: «pecando un pecado». Participio presente predicado activo (suplementario) concordando con adelphon y con el cognado acusativo hamartian. Que no sea para muerte (më pros thanaton). Repetido de nuevo con hamartanousin y en contraste con hamartia pros thanaton (pecado para muerte). La mayor parte de pecados no son pecados mortales, pero es evidente, Juan concibe de un pecado suficientemente mortal para ser llamado «para muerte». Esta distinción es común en los escritos rabínicos, y en Números 18:22 la LXX tiene labein hamartian thanatëphoron, «incurrir en pecado portador de muerte», como tantos crímenes entonces y ahora están bajo pena de muerte. Hay una distinción en Hebreos 10:26 entre pecar voluntariosamente después de un pleno conocimiento y los pecados de ignorancia (He. 5:2). Jesús habló del pecado imperdonable (Mr. 3:29; Mt. 12:32; Lc. 12:10), que era atribuir al diablo la obra manifiesta del Espíritu Santo. Es posible que Juan tenga esta idea en mente cuando la aplica a los que rechazan a Jesucristo como Hijo de Dios y se presentan como anticristos. Por el cual (peri ekeinës). Este pecado para muerte. Que se pida (hina erötësëi). Uso subfinal de hina con el primer aoristo de subjuntivo en voz activa de erötaö, empleado aquí como en Juan 17:15 y 20 (y frecuentemente) de petición más que de indagación. Juan no prohíbe orar por tales casos; simplemente no ordena la oración para ellos. Los deja a Dios.1
17. Toda injusticia es pecado (päsa adikia hamartia estin). La injusticia es una manifestación de pecado, así como la alegalidad (anomia, 3:4) es otra (Brooke). El mundo hoy se toma el pecado demasiado a la ligera, incluso en broma como una mera herencia de un pasado animal. El pecado es una terrible realidad, pero no hay razón para desesperar. El pecado no para muerte puede ser vencido en Cristo.
18. Sabemos (oidamen). Como en 3:2, 14; 5:15, 19, 20. Él tiene «sabéis» en 2:20; 3:5, 15. No continúa pecando (ouch hamartanei). Presente lineal de indicativo en voz activa, «no persiste en pecar», como ya ha mostrado en 3:4–10. Aquel que fue engendrado de Dios (ho gennëtheis ek tou theou). Es Cristo quien guarda al engendrado de Dios (gegennëmenos ek tou theou como en 3:9 y tan diferente de ho gennëtheis aquí). Es una frase difícil, pero ésta es probablemente la idea. Jesús (Jn. 18:37) emplea gegennëmai de sí mismo y emplea también tëreö de guardar a los discípulos (Jn. 17:12, 15; Ap. 3:10). El maligno (ho ponëros). Masculino y personal como en 2:13, no neutro, y probablemente refiriéndose a Satanás, como en Mateo 6:13, no simplemente cualquier hombre malvado. No le toca (ouch haptetai autou). Presente de indicativo en voz media de haptö, sólo en Juan 20:17 en el resto de escritos juaninos. Significa asirse de o aferrarse a, más que un mero toque superficial (thigganö, ambos en Col. 2:21). Aquí la idea es tocar para dañar. El diablo no puede arrebatar a una persona así de Cristo (Jn. 6:38s.).
19. De Dios (ek tou theou). Véase 3:10 y 4:6 para este modismo. Yace en poder del maligno (en töi ponëröi keitai). Presente de indicativo en voz media del verbo defectivo keimai, yacer, como en Lucas 2:12. Ponëröi es masculino, como ho ponëros en el versículo 18. Ésta es una terrible descripción del mundo grecorromano del primer siglo d.C., y que queda confirmada por Pablo en Romanos 1 y 2, y por los escritos de Horacio, Séneca, Juvenal, Tácito y otros.
20. Ha venido (hëkei). Presente de indicativo en voz activa, pero la raíz tiene un sentido perfecto, «ha venido». Véase exelthön kai hëkö en Juan 8:42. Entendimiento (dianoian). Sólo aquí en los escritos de Juan, pero aparece en Pablo (Ef. 4:18) y en Pedro (1 P. 1:13). Juan no emplea gnösis (conocimiento) y nous (mente) sólo en Apocalipsis 13:18; 17:9. Para conocer (hina ginöskomen). Cláusula de resultado con hina y el presente de indicativo en voz activa, como es común con hina y el futuro de indicativo (Jn. 7:3). Es posible que aquí la o se pronunciara como ö como un subjuntivo, pero muchos MSS. antiguos tienen hina ginöskousin (claramente modo indicativo) en Juan 17:3, y en muchos otros pasajes en el N.T. aparece el presente de indicativo con hina como lectura variante, como en Juan 5:20. Al que es verdadero (en töi alëthinöi). En Dios en contraste con el mundo, que está «en el maligno» (v. 19). Véase Juan 17:3. En su Hijo Jesucristo (en töi huiöi autou Iësou Christöi). El autou se refiere claramente a en töi alëthinöi (Dios). De ahí que esta cláusula no está en aposición con la precedente, sino que es una explicación en cuanto a cómo estamos «en el Verdadero» al estar «en su Hijo Jesucristo». Éste (houtos). Gramaticalmente, houtos puede referirse a Jesucristo o a «el Verdadero». Es algo tautológico referirlo a Dios, pero esto es probablemente correcto, Dios en Cristo en todo caso. Dios es vida eterna (Jn. 5:26) y Él nos la da por medio de Cristo.
21. Heauta (a vosotros mismos) es reflexivo neutro plural debido a teknia. La voz activa phulassete con el reflexivo destaca la necesidad de poner esfuerzo de su parte. La idolatría estaba extendida por todas partes, y el peligro era enorme. Véase Hechos 7:41; 1 Tesalonicenses 1:9 para esta palabra.

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